Me envía un amigo este artículo y aprovecho para discutirlo aquí. Trata sobre los métodos para preveer la evolución de la economía.
El artículo manifiesta que la distribucion de probabilidad dada por la curva de campana (distribución normal o gaussiana), siendo seguramente útil para describir el comportamiento a corto plazo, no lo es para preveer los cambios grandes y/o a largo plazo. Esto, en sí mismo, no me resulta extraño, cada cosa sirve para una tarea. Ahora bien, cosa distinta es si hablamos de que los gurus dispongan o no (las evidencias parecen indicar lo segundo) de funciones de distribucion que modelen el comportamiento de los cambios grandes y/o a largo plazo. Y aquí es donde aparece Mandelbrot con su teoría fractal al rescate.
Pero creo que el objeto de discutir sobre este artículo no iba por los derroteros de "Gaussians vs. Fractalians" si no por los de que la economía es a veces inexplicable, que juega con nosotros y en ocasiones perdemos, y que parece haber otros que siempre ganan.
viernes, 20 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Viaje a la Cordillera Huayhuash, I
Esta es la primera entrega de una serie que va a narrar las venturas y desventuras que compartieron cinco amigos hace ya algún tiempo. Por respeto a su intimidad, se han preservado sus auténticos nombres, pero todo lo demás es el fiel reflejo de los hechos que ocurrieron en aquel viaje.
Aunque se trata de un relato personal, no olvides que estamos en un blog y que, por ello, se admiten comentarios.

INTRODUCCIÓN
El presente relato es la crónica del viaje que realizaron cinco amigos, en el verano de 2002, a la Cordillera Huayhuash, en Perú. Aquel viaje, iniciático para algunos, se ideó con un deseo por viajar en busca del contacto próximo con la cultura y las gentes del país. Así, el estilo de viaje abordado fue el trekking, prescindiendo por tanto de un viaje organizado que pudiera diluir la experiencia y en el que te evitan todo el trabajo duro o ‘desagradable’, precisamente aquel que más trato te reporta con la gente del lugar.
El núcleo del grupo, iniciador de la aventura, estaba formado por Pedro, Lara e Iván, y de él manaban, especialmente de una persona, desatadas pasiones por descubrir, ver, recorrer la tierra de los indómitos seismiles y las sencillas gentes. No tuvieron dudas en afrontar el que es considerado como uno de los treks más espectaculares y duros del mundo, entre otras razones, por las altitudes máximas alcanzadas y la altitud media mantenida, así como por los días de permanencia en esas alturas.
Al trío inicial enseguida se le sumó Juan, que en principio dudaba de su capacidad para afrontar este reto físico —a pesar del traumático rito de iniciación que sufrió unos meses antes en el Macizo Central de los Picos de Europa—, pero al que unas palabras de aliento le infundieron la confianza necesaria. Y por último, gracias a Juan, se incorporó al grupo Zoe, una compañera del club de montaña, que consiguió en el último momento vacaciones para todo el mes de agosto, gracias a lo cual no se hizo necesario acortar nuestra estancia en las tierras andinas.
La idea inicial era visitar la conocida Cordillera Blanca, cuna del Nevado Huascarán, pero contemplando un viejo mapa vi que al sur-este se encontraba una cordillera de misterioso nombre, Huayhuash. La curosidad tornó nuestros destinos.
De menor tamaño que su hermana mayor la Cordillera Blanca, la Cordillera Huayhuash es un concentrado de seismiles poco ascendidos debido a su dificultad técnica y aislamiento, que tienen a sus pies largas quebradas cubiertas de hierba, la llamada puna, y en donde las enormes lagunas glaciares de color turquesa recogen las aguas que manan de los hielos perpetuos para alimentar, corriente abajo, ancestrales pueblos de adobe cuyos únicos medios de acceso siguen siendo hoy los senderos de montaña, que pueden recorrerse en una larga jornada si la falta de oxígeno no refrena al ímpetu. Es precisamente este aislamiento del exterior lo que ha mantenido a esta cordillera en un buen estado de conservación, como también ha mantenido el espíritu noble y el carácter afable de sus pobladores. Y es este aislamiento el que implica cierto grado de compromiso cuando uno se adentra en ella.
Esa situación de inaccesibilidad e incomunicación fue la que permitió durante años que la Cordillera Huayhuash fuera uno de los refugios del grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso. No fue hasta 1992 cuando las autoridades dieron caza a su líder, Abimael Guzmán, y hasta 1995 cuando pacificaron la zona oficialmente. A pesar de los siete años transcurridos desde entonces, me producía cierto reparo el viajar a un lugar en el que consideraba posible la existencia de simpatizantes del supuestamente extinguido grupo. La “Comisión de la Verdad y la Reconciliación”, creada para esclarecer los trágicos hechos acaecidos entre 1980 y 2000 en Perú, fruto de la tremenda violencia política que sufrió el país en aquella época y entre los que abundaron asesinatos, secuestros y torturas, responsabiliza al mencionado grupo de más de treinta mil muertes.
Si bien la preocupación anterior podía ser infundada, no lo fue tanto la que nos causó la existencia de una ola de frío de origen antártico que azotó la región central y sur de Perú a comienzos de julio, con un repunte menor a mediados de mes, durante la que se llegaron a registrar temperaturas de 20 grados bajo cero en alturas en torno a los cuatro mil metros. Aunque Huayhuash estuviera al noroeste de allí, lo cierto es que dirigirnos a una región montañosa que podría fácilmente verse debajo de los gélidos vientos a poco que la dirección de éstos cambiasen y en la que una vez adentrados no estaríamos nunca por debajo de cuatro mil doscientos metros de altitud a lo largo de catorce días, hizo que estuviéramos pendientes de la evolución de esta desagradable y peligrosa inclemencia meteorológica, que se cobró el fúnebre saldo de cincuenta y nueve personas fallecidas, y que nos pertrecháramos para el frío con especial atención.
Aislamiento y altitud, orografía y clima, se combinaron finalmente en justa medida para dar lugar a la magia de la Cordillera Huayhuash, ésa que nosotros pudimos gozar en agosto de 2002 y que ahora me dispongo a compartir.
Aunque se trata de un relato personal, no olvides que estamos en un blog y que, por ello, se admiten comentarios.

INTRODUCCIÓN
El presente relato es la crónica del viaje que realizaron cinco amigos, en el verano de 2002, a la Cordillera Huayhuash, en Perú. Aquel viaje, iniciático para algunos, se ideó con un deseo por viajar en busca del contacto próximo con la cultura y las gentes del país. Así, el estilo de viaje abordado fue el trekking, prescindiendo por tanto de un viaje organizado que pudiera diluir la experiencia y en el que te evitan todo el trabajo duro o ‘desagradable’, precisamente aquel que más trato te reporta con la gente del lugar.
El núcleo del grupo, iniciador de la aventura, estaba formado por Pedro, Lara e Iván, y de él manaban, especialmente de una persona, desatadas pasiones por descubrir, ver, recorrer la tierra de los indómitos seismiles y las sencillas gentes. No tuvieron dudas en afrontar el que es considerado como uno de los treks más espectaculares y duros del mundo, entre otras razones, por las altitudes máximas alcanzadas y la altitud media mantenida, así como por los días de permanencia en esas alturas.
Al trío inicial enseguida se le sumó Juan, que en principio dudaba de su capacidad para afrontar este reto físico —a pesar del traumático rito de iniciación que sufrió unos meses antes en el Macizo Central de los Picos de Europa—, pero al que unas palabras de aliento le infundieron la confianza necesaria. Y por último, gracias a Juan, se incorporó al grupo Zoe, una compañera del club de montaña, que consiguió en el último momento vacaciones para todo el mes de agosto, gracias a lo cual no se hizo necesario acortar nuestra estancia en las tierras andinas.
La idea inicial era visitar la conocida Cordillera Blanca, cuna del Nevado Huascarán, pero contemplando un viejo mapa vi que al sur-este se encontraba una cordillera de misterioso nombre, Huayhuash. La curosidad tornó nuestros destinos.
De menor tamaño que su hermana mayor la Cordillera Blanca, la Cordillera Huayhuash es un concentrado de seismiles poco ascendidos debido a su dificultad técnica y aislamiento, que tienen a sus pies largas quebradas cubiertas de hierba, la llamada puna, y en donde las enormes lagunas glaciares de color turquesa recogen las aguas que manan de los hielos perpetuos para alimentar, corriente abajo, ancestrales pueblos de adobe cuyos únicos medios de acceso siguen siendo hoy los senderos de montaña, que pueden recorrerse en una larga jornada si la falta de oxígeno no refrena al ímpetu. Es precisamente este aislamiento del exterior lo que ha mantenido a esta cordillera en un buen estado de conservación, como también ha mantenido el espíritu noble y el carácter afable de sus pobladores. Y es este aislamiento el que implica cierto grado de compromiso cuando uno se adentra en ella.
Esa situación de inaccesibilidad e incomunicación fue la que permitió durante años que la Cordillera Huayhuash fuera uno de los refugios del grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso. No fue hasta 1992 cuando las autoridades dieron caza a su líder, Abimael Guzmán, y hasta 1995 cuando pacificaron la zona oficialmente. A pesar de los siete años transcurridos desde entonces, me producía cierto reparo el viajar a un lugar en el que consideraba posible la existencia de simpatizantes del supuestamente extinguido grupo. La “Comisión de la Verdad y la Reconciliación”, creada para esclarecer los trágicos hechos acaecidos entre 1980 y 2000 en Perú, fruto de la tremenda violencia política que sufrió el país en aquella época y entre los que abundaron asesinatos, secuestros y torturas, responsabiliza al mencionado grupo de más de treinta mil muertes.
Si bien la preocupación anterior podía ser infundada, no lo fue tanto la que nos causó la existencia de una ola de frío de origen antártico que azotó la región central y sur de Perú a comienzos de julio, con un repunte menor a mediados de mes, durante la que se llegaron a registrar temperaturas de 20 grados bajo cero en alturas en torno a los cuatro mil metros. Aunque Huayhuash estuviera al noroeste de allí, lo cierto es que dirigirnos a una región montañosa que podría fácilmente verse debajo de los gélidos vientos a poco que la dirección de éstos cambiasen y en la que una vez adentrados no estaríamos nunca por debajo de cuatro mil doscientos metros de altitud a lo largo de catorce días, hizo que estuviéramos pendientes de la evolución de esta desagradable y peligrosa inclemencia meteorológica, que se cobró el fúnebre saldo de cincuenta y nueve personas fallecidas, y que nos pertrecháramos para el frío con especial atención.
Aislamiento y altitud, orografía y clima, se combinaron finalmente en justa medida para dar lugar a la magia de la Cordillera Huayhuash, ésa que nosotros pudimos gozar en agosto de 2002 y que ahora me dispongo a compartir.
martes, 17 de febrero de 2009
Sobre la violencia
Debemos hacer alguna reflexión respecto a los lamentables casos de violencia que se están dando en nuestra sociedad, teniendo en mente el más reciente, el de la chica de Sevilla. Debemos preguntarnos cómo es posible que un joven sea capaz de matar a otra persona y arrojar después su cuerpo al río. Debemos tratar de buscar el origen de actitudes tan extremas. Se habla de falta de autoridad, refiriéndose en general a elementos de autoridad ajenos al individuo, esto es, la autoridad legal. Quizá mayores niveles de ésta redujeran el número de delitos, pero el ejercicio de la misma lleva inherentemente implicada reducciones en los niveles de libertad para todos. Se habla de falta de valores en la persona, sin entrar en cómo fundar esos valores y sin contraponer, interesadamente quizá, los valores efectivos de la sociedad. Pero se habla poco de la personalidad o carácter del agresor, del individuo en sí.
Para cometer un asesinato de estas características, el agresor creo que no es consciente del acto que está ejecutando. Es inconsciente en la literalidad del término: guiado por impulsos reprimidos (que habría que analizar) y privado del más mínimo sentido de sus actos (irracionalidad) comete un delito sin tener en cuenta el alcance del mismo (ni siquiera para sí, ya no hablemos para los otros). ¿Cómo es posible esto? Puedo aceptar lo del impulso reprimido, pero obrar sin sentido y, sobre todo, sin valorar el alcance y dimensión de los propios actos, es algo que no llego a entender. Porque no corresponde tal actitud a la de un ser racional, como suponemos es el ser humano. ¿Cómo es posible matar a una persona en esas condiciones? ¿Cómo no se respeta la vida del otro? ¿Cómo no se considera el tremendo dolor infringido a padres, familiares, amigos? Y ¿cómo el agresor actúa sin tener en cuenta que está arruinando su propia vida para siempre, que permanecerá encarcelado muchos años y que, aún cuando se reincorpore a la sociedad, permanecerá justamente estigmatizado de por vida? Sólo me lo explico desde la mencionada irracionalidad. Llegados a este punto hay que preguntarse cómo un individuo puede obrar sin el ejercicio de la razón y sin evaluar el alcance de sus actos. Lo primero seguramente sea difícil de analizar, pero a lo segundo quizá pueda darse la siguiente respuesta: no evalúa el alcance de sus actos porque no ha aprendido a valorar situaciones, a analizar causas y concluir consecuencias. No se ha visto nunca en la situación de tener que tomar decisiones trascendentes y asumirlas. Nunca antes afrontó consecuencias gravosas merecidas. En su incompleto desarrollo como persona, no ha asimilado el concepto de bien y mal –o quizá sólo el de bien, bien para él mismo, claro-, de correcto e incorrecto, de justo e injusto, no se ha forjado un concepto de lo ético y lo moral. Lo ha tenido siempre todo y apenas se le ha exigido nunca nada. Pedirle a una persona, y más a un joven, que se forje él mismo estos valores es posiblemente demasiado y, por ello, seguramente inútil. Pero no habría que recurrir a esto si, como parece que fue en otros momentos, se le formara durante su etapa de desarrollo haciéndole atender al orden de las cosas y del mundo, respetando a los otros y sus derechos, acatando las reglas establecidas y cumpliendo con sus obligaciones, aceptando la autoridad de determinadas personas e instituciones, inculcándole una cultura del esfuerzo y del trabajo tal que le posibilite la percepción del ‘coste’ de las cosas.
Y ¿no es esto así? Parece que algo falla o está ausente en esta infortunada obra, los actores, el escenario, o el regidor.
______
Carta publicada con el título "Desmesurada violencia irracional" en el diario Estrella Digital el 19-2-2009
Para cometer un asesinato de estas características, el agresor creo que no es consciente del acto que está ejecutando. Es inconsciente en la literalidad del término: guiado por impulsos reprimidos (que habría que analizar) y privado del más mínimo sentido de sus actos (irracionalidad) comete un delito sin tener en cuenta el alcance del mismo (ni siquiera para sí, ya no hablemos para los otros). ¿Cómo es posible esto? Puedo aceptar lo del impulso reprimido, pero obrar sin sentido y, sobre todo, sin valorar el alcance y dimensión de los propios actos, es algo que no llego a entender. Porque no corresponde tal actitud a la de un ser racional, como suponemos es el ser humano. ¿Cómo es posible matar a una persona en esas condiciones? ¿Cómo no se respeta la vida del otro? ¿Cómo no se considera el tremendo dolor infringido a padres, familiares, amigos? Y ¿cómo el agresor actúa sin tener en cuenta que está arruinando su propia vida para siempre, que permanecerá encarcelado muchos años y que, aún cuando se reincorpore a la sociedad, permanecerá justamente estigmatizado de por vida? Sólo me lo explico desde la mencionada irracionalidad. Llegados a este punto hay que preguntarse cómo un individuo puede obrar sin el ejercicio de la razón y sin evaluar el alcance de sus actos. Lo primero seguramente sea difícil de analizar, pero a lo segundo quizá pueda darse la siguiente respuesta: no evalúa el alcance de sus actos porque no ha aprendido a valorar situaciones, a analizar causas y concluir consecuencias. No se ha visto nunca en la situación de tener que tomar decisiones trascendentes y asumirlas. Nunca antes afrontó consecuencias gravosas merecidas. En su incompleto desarrollo como persona, no ha asimilado el concepto de bien y mal –o quizá sólo el de bien, bien para él mismo, claro-, de correcto e incorrecto, de justo e injusto, no se ha forjado un concepto de lo ético y lo moral. Lo ha tenido siempre todo y apenas se le ha exigido nunca nada. Pedirle a una persona, y más a un joven, que se forje él mismo estos valores es posiblemente demasiado y, por ello, seguramente inútil. Pero no habría que recurrir a esto si, como parece que fue en otros momentos, se le formara durante su etapa de desarrollo haciéndole atender al orden de las cosas y del mundo, respetando a los otros y sus derechos, acatando las reglas establecidas y cumpliendo con sus obligaciones, aceptando la autoridad de determinadas personas e instituciones, inculcándole una cultura del esfuerzo y del trabajo tal que le posibilite la percepción del ‘coste’ de las cosas.
Y ¿no es esto así? Parece que algo falla o está ausente en esta infortunada obra, los actores, el escenario, o el regidor.
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Carta publicada con el título "Desmesurada violencia irracional" en el diario Estrella Digital el 19-2-2009
El valle de La Puebla en peligro
La Comunidad de Madrid, aún no teniendo competencias para ello, se propone la construcción de un embalse en el valle de La Puebla, en la Sierra Norte.
"Todo ello nos lleva a concluir que la propuesta de construcción de dos nuevos embalses para el abastecimiento de agua potable a la Región, no pasa de ser una burda excusa utilizada por el Gobierno Regional para justificar ante los madrileños la privatización del Canal de Isabel II, argumentando que necesita fondos económicos para llevar a cabo estos embalses y otras infraestructuras, cuando los motivos reales de la privatización son de carácter puramente inmobiliario y tienen como finalidad favorecer a unos pocos, en detrimento del interés general de todos los madrileños".
El Nuevo Mundo virtual: Un espacio en blanco en la historia de la Humanidad.
¿Nos hemos parado a pensar que cada vez más nuestras vidas están contenidas en el mundo virtual? Todos guardamos mayor o menor cantidad de información personal en nuestros ordenadores y, desde hace tiempo ya, no sólo en nuestros ordenadores domésticos. A este respecto se me ocurren varios debates diferentes, pero por tratar uno, el referente al legado personal de cada uno. Me refiero a cosas como las fotografías. Todos guardamos, por fortuna, un menor o mayor legado histórico de nuestras familias en forma de fotografías impresas, de manera que podemos ver, por ejemplo, cómo eran nuestros padres de novios o nosotros mismos de niños. Pero actualmente, somos muchos los que tenemos guardada nuestra memoria gráfica de los últimos años únicamente en nuestro ordenador personal y, como mucho, grabada por ahí en algún CD. Apenas sí hemos hecho impresiones; muy pocas, seguramente, en comparación con el total de fotos tomadas. ¿Y si perdiéramos toda ésa información, todas esas historias, aquellos bellos momentos congelados por la cámara? Pues para empezar, creo que nos olvidaríamos para siempre de muchos de esos instantes. Habríamos perdido toda aquella parte de nuestra historia personal que no tuviéramos registrada en nuestra delicada y perecedera memoria cerebral. Nosotros mismos, al cabo del tiempo, no podríamos evocar los momentos vividos y, mucho menos, mostrárselos a otras personas. ¿Tiene esto importancia? Pues sencillamente, la que cada uno quiera darle. Pero desde un punto de vista más global-social-cultural-histórico, creo que no se trata de un asunto baladí esto de ‘guardar’ la historia de la humanidad en formatos electrónicos. Alguien más por ahí debe pensar así, por ejemplo, los del proyecto KEEP, financiado con tres milloncejos de euros, embarcados en la tarea de desarrollar una plataforma que posibilite el acceso a documentos electrónicos obsoletos. Y es que acceder y proteger archivos digitales antiguos es un sumidero de fondos para la economía europea, ya que se calcula que se pierden de este modo más de 3.000 millones de euros en valor comercial cada año. “Las generaciones anteriores nos han legado una riqueza bibliográfica, epistolar y documental que nos habla de quiénes eran, cómo vivían y qué descubrieron. [Hoy] Existe un riesgo real de que dejemos detrás de nosotros un espacio en blanco en la historia”…
Proyecto KEEP: http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=38215&origen=notiweb
Proyecto KEEP: http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=38215&origen=notiweb
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